La app de tu barrio
La app de tu barrio
vecindai resuelve las cinco fricciones diarias de un edificio o un fraccionamiento privado: el ruido que nadie se atreve a mencionar, el paquete en la puerta, el taladro que hace falta media hora, el asador ocupado y el electricista que ya vive en la casa de enfrente.
Para torres, condominios y fraccionamientos privados. Sin descargas ni contraseñas.
La mayoría de los conflictos entre vecinos no nacen de la mala fe, sino de la incomodidad de tocar una puerta a las once de la noche. Así que nadie dice nada, la molestia se acumula y termina en el grupo de WhatsApp, con nombres, en mayúsculas y delante de todos.
vecindai le da a cada fricción un cauce propio y tranquilo: anónimo cuando conviene, con nombre cuando ayuda, y siempre puertas adentro de tu comunidad, sea una torre de veinte departamentos o una privada de sesenta casas.
Las unidades son departamentos: 1A, 4B, 12C. Las áreas comunes suelen ser lavandería, roof garden y gimnasio, y el ruido entre pisos es la fricción número uno.
Las unidades son casas por calle y número, y puedes agrupar por manzana o etapa. Aquí pesan más el asador, la alberca, el salón y los paquetes que quedan en la caseta.
Mismas cinco funciones, mismo código de invitación. Solo cambia cómo se nombran las unidades y qué áreas comunes das de alta.
Un aviso anónimo y amable a la casa o el departamento de al lado. Eliges la categoría, la app propone la redacción y tu vecino recibe un mensaje que puede resolver sin sentirse acusado. Máximo dos al día, para que siga siendo amable.
Un tablón para pedir y ofrecer: una escalera media hora, recibir un envío, prestar un taladro. Los vecinos responden y el pedido se cierra cuando se resuelve.
Lavandería, asador, alberca, salón de fiestas, cancha. Cada comunidad da de alta las suyas, con turnos que se ven de un vistazo y no se solapan. Un aviso diez minutos antes de que termine el tuyo.
El electricista del 3A, las clases de matemáticas de la casa 12, la carpintería del 5B. El pago se arregla directo con la persona; vecindai solo presenta.
El administrador o cualquier vecino con iniciativa registra la torre o el fraccionamiento y su lista de casas o departamentos. Toma dos minutos.
Un código de seis caracteres en el grupo, pegado en el elevador o en la caseta. Cada vecino entra con su correo y elige su casa o departamento.
El primer paquete rescatado y el primer asador reservado bastan. No hace falta capacitar a nadie.
¿Falta alguna? Escríbenos y la agregamos.
Sí. Quien lo recibe ve «un vecino te envía un toque» y la categoría, nunca tu nombre ni tu casa. Tú solo ves si fue visto o resuelto, nunca su respuesta. Es una regla del producto, no una opción de configuración.
Hay un tope de dos toques al día por vecino y las redacciones son sugeridas para mantener el tono. Un toque no es una queja formal ni deja constancia: es un aviso para resolver algo en el momento.
Sí lo sabe la administración, y no solo ella: el reporte lo ven todos tus vecinos, con tu casa o tu departamento. El Toque es anónimo porque señala a una persona; una incidencia señala un lugar —el elevador, la lámpara del estacionamiento— y para atenderla hace falta poder preguntar. Puedes retirar el tuyo mientras nadie más se haya sumado y la administración no lo haya tomado.
Reemplaza lo que en el grupo funciona mal: los reclamos públicos, los «¿de quién es este paquete?» y las reservas por orden de llegada. La conversación de la comunidad puede seguir donde ya está.
No durante el piloto, y todo lo anterior está completo. Los Servicios Vecinales tampoco cobran comisión: el trato es directo entre vecinos.
No. vecindai vive en el navegador y se añade a la pantalla de inicio como cualquier app. Se entra con un enlace al correo, sin contraseñas que recordar.
Solo los vecinos de tu comunidad, y solo tu nombre y tu casa o departamento. Cada edificio y cada fraccionamiento está aislado del resto: nadie de fuera ve su actividad, y no se venden datos a terceros.
Da de alta tu torre o tu fraccionamiento, comparte el código y deja que el primer paquete rescatado haga el resto.